Mi andén

Respiré hondo y le dije:
-Me subí al tranvía.
Cuando quise, volver quedaba lejos ya.
Me dirigí sin dirección, sin ida, sin vuelta y sin razón.

Y con su mayor dulzura y tono de voz me respondió:
-En toda vía, hay estación.
Sólo con seguir tu dirección, encontrarás un andén
en el cual hallarás refugio, contención y una boletería,
con pasajes de avión.

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